viernes, 27 de junio de 2014

El petardo le explota en la cara a la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El petardo de la corrupción con que la izquierda venía tratando de dinamitar a los partidos políticos, en especial al APRA y al fujimorismo, al fin les ha estallado en la cara, al igual que aquellos terroristas negligentes que explotaban tratando de derribar una torre de alta tensión. Hoy es la izquierda en sus diversas variantes la que se encuentra en el foco de las acusaciones de corrupción. De este modo, los eternos guardianes de la moral, que se pasaban la vida llamado "ladrón" a medio mundo, hoy están con sus huesos en la cárcel o a punto de estarlo. Ya no pueden salir con su trillada frasecita "la izquierda nunca gobernó". Gracias a Dios que no lo hicieron porque, de acuerdo a la experiencia mundial, no hay corrupción más grande que la que generan los regímenes de izquierda. Y si no, basta echar una mirada a nuestro vecindario.

Desde luego que nuestros corruptos de la izquierda criolla, aun con los bolsillos rebosantes de dinero mal habido, rodeados de pruebas y testigos de sus fechorías, tienen el descaro de llamarse "perseguidos políticos". Más aun, el payaso de Gregorio Santos no ha tenido mejor idea que acusar a minera Yanacocha y al grupo El Comercio de su persecución, y los ha hecho responsables de su seguridad. Así de patético puede llegar a ser este personaje. No sería nada raro que salga culpando a la CIA, a la embajada de EEUU y a los ángeles de Charlie por su destino. Y es que todos estos personajillos del rojerío son exactamente iguales, en Cajamarca como en Venezuela.

Por su parte la alcaldesa Susana Villarán no las está pasando muy bien. Los cuestionados manejos de la Caja Metropolitana que empezaron con un préstamo a la propia alcaldesa, se suman a su poco elegante decisión de retractarse de su palabra para volver a postular con el argumento de que ella es indispensable. A eso hay que sumarle sus enjuagues políticos en busca de un vientre de alquiler a menor costo, así como su maloliente cercanía y respaldo al toledismo, un sector que apesta por la visible corrupción de su máximo líder y por las sucias alianzas que mantiene con el gobierno en busca de blindaje político. Susana Villarán está cada vez más cerca del caldero de las sospechas por sus gastos enormes en publicidad para el autobombo y en un personal que casi ha duplicado la planilla. Hoy un buen sector del progresismo ya le ha quitado su apoyo.

Frente a este panorama la izquierda ha perdido para siempre su cándida imagen de pureza. Pasaron piola cuando nadie se atrevió a investigar los millonarios gastos de la CVR, la comisión más costosa del mundo; pero ahora es imposible que puedan tapar el sol con un dedo. A la CVR por lo menos se le puede acusar de abierta deshonestidad intelectual. El petardo de la corrupción que acostumbraban arrojar sobre los demás esta vez les ha explotado en la cara. Su perversa estrategia hábilmente montada a partir del informe de la CVR para convertir al fujimorismo en símbolo de corrupción finalmente se ha venido abajo. La bandera del apro-fuji-montesinismo convertido hoy, ante la campaña, en apro-fuji-castañedismo, para señalar el lado de la corrupción política se ha despintado. Hoy podemos hablar con propiedad de un goyo-susanismo o de un goyo-susanismo-cvrismo. 

Queda demostrado pues que la corrupción es un mal de la humanidad que afecta a todas las sociedades y países, desde Brasil hasta Japón. Aunque, como se ha comprobado en los hechos, no hay mayor corrupción que en los regímenes de izquierda, como en Venezuela, verdadero record mundial de corrupción con miseria como resultado, tan parecida hoy a Cajamarca. Ahora que la izquierda ha demostrado ser tan corrupta como cualquier otro sector, que ya no vengan a hacerse los inmaculados y profetas de la moral. Se acabó ese cuento. La próxima vez que salgan con su cantaleta del apro-fuji-castañedismo solo hay que responderles con el goyo-susanismo-cvrismo. La izquierda ya no es virgen. Y lo cierto es que nunca lo fue.