viernes, 23 de mayo de 2014

La mafia médica


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Los sindicatos son básicamente mafias. Lo supe apenas a los 17 años, cuando empecé a trabajar y me metí al sindicato, uno de los tantos cebados por la dictadura velasquista. Allí vi cómo la dirigencia sindical iba en mancha a pechar a un jefe por haber osado amonestar a un parásito que echó a perder el trabajo de una semana. Vi que al sindicato no le interesaba la empresa ni la calidad de su trabajo sino solo su comodidad. Tenían estabilidad laboral, todas las leyes a su favor, podían denunciar a los ejecutivos incómodos y encima tenían un Ministerio que los apañaba. Sus pliegos de reclamos crecían cada año y no se cansaban de pedir y pedir beneficios, incluyendo fiestas de aniversario.
  
En los 80 el Perú estaba no solo bajo la amenaza criminal del terrorismo de izquierda (que salió del sindicato de maestros y de las universidades) sino también bajo el chantaje de una multitud de sindicatos heredados de la dictadura militar. Eran los tiempos en que la FEB (Federación de Empleados Bancarios) paralizaba la banca con huelgas interminables para seguir con sus gollerías. Tenían enormes clubes vacacionales de invierno y verano, gimnasios, cafeterías y lograron que sus puestos fueran heredables. O sea, privatizaron el empleo. Afortunadamente esa maldita federación pasó a mejor vida cuando Fujimori liquidó toda la banca pública. Pero lo que no se pudo privatizar se mantuvo tal cual. Uno de esos sectores es el de salud, que es en todo sentido una mafia.

Los sindicatos no solo son mafias en el Perú. Lo son en todos lados. Desde los camioneros de EEUU hasta los metalúrgicos de Argentina, pasando por los maestros en México son mafias famosas y tenebrosas. Hoy tenemos aquí el boom de las mafias sindicales de construcción civil asesinando a mansalva sin que nadie se digne hacer nada. La CGTP no deja de ser una mafia, aunque esté muy venida a menos desde las privatizaciones de Fujimori que les quitaron sus principales bases. Hoy la CGTP es una pandilla de parásitos que se pone al servicio de cualquier causa que la izquierda monte. Son una portátil del rojerío para hacer marchas. Más nada. 

Desde luego que los sindicatos de médicos del MINSA y ESSALUD son una mafia. Y más que un sindicato son un brazo del rojerío nacional que hoy está marchando en contra de la privatización. Ese es su principal objetivo: traerse abajo las reformas. Los médicos son una capa privilegiada en el Estado porque, pese a su cantidad, están entre los que más ganan y menos trabajan. Su reducido horario de trabajo les permite seguir el día laborando en clínicas y consultorios particulares, adonde se llevan algunos pacientes con la promesa de atenderlos mejor. Por trabajar solo 6 horas diarias están por encima de los 5 mil soles. Además, trabajar en un hospital tiene un gran peso en su curriculum académico, les permite hacer investigaciones con mayor facilidad, tienen acceso a información privilegiada, linea de carrera, etc. Todo un mundo que los demás no tienen. Y se quejan.

De todas las huelgas, la de los médicos es sin duda la más odiosa para la sociedad porque la deja sin acceso a la salud, que ya es bastante fastidiosa ordinariamente. No se trata solo de los hospitales colapsados y la dificultad para encontrar atención oportuna, sino que la atención médica deja mucho que desear. Como es obvio, los médicos no están planteando en sus exigencias de todo tipo que la calidad de la atención médica mejore sustancialmente. Los pacientes no pueden hacer paros en demanda de mejores atenciones médicas. Pero ese es un punto sustancial que el Estado debería incorporar en el acuerdo. Deben establecer un mecanismo para registrar la satisfacción del paciente con la atención médica recibida. Es fundamental.

Basta de mafias sindicales. Basta de gollerías. Basta de huelgas polítizadas en contra de las reformas. Si a los médicos no les gusta lo que ganan pues deberían irse, renunciar y buscar otro empleo, ya que para eso son profesionales privilegiados y requeridos. Si creen que merecen más, pues que se vayan a buscarlo a otro lado, pero no en el Estado que nos cuesta a todos. Los médicos no son sectores desfavorecidos o deprimidos o vulnerables. Son privilegiados. No hay ninguna razón para tener miramientos con esta huelga médica. Que se vayan si no están contentos con su empleo. Así de simple.