domingo, 18 de mayo de 2014

El resultado de la democracia


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Está de moda hacer un apanado a los políticos. Los columnistas más encumbrados cuestionan con el ceño fruncido a la clase política, hablan de la crisis de partidos, la falta de institucionalidad y otros males terribles. Pero lo que nadie cuestiona es el sistema perverso que hace que las cosas sean así. Al contrario, se le defiende apelando a las mismas fanfarronadas histéricas que nos han llevado a la actual situación: la democracia y el voto popular.

¿Cómo podemos reverenciar al pueblo y a la vez denostar su decisión? ¿Acaso estos políticos no son el fruto de la sacrosanta "voluntad popular"? No repiten cándidamente "vox populi, vox dei"? Lo que vemos en la política es exactamente lo mismo que vemos en la TV: resultado del voto y del rating. En la TV la solución es simple: cambie de canal y pare de sufrir. Pero en la política no podemos hacer esto. Por el contrario: nos obligan. 

Feyerabend decía que el mayor problema del hombre es que tiende a convertir todo en una religión estúpida, llena de íconos sagrados y rituales absurdos. La democracia ha devenido casi en lo mismo. Se idolatra el voto popular, el pueblo, las mayorías, etc. Y luego se escupe sobre lo que resulta de las elecciones. Y lo más curioso es que todos viven sufriendo con la caracha pero nadie se quiere curar. Nadie cuestiona el voto popular sino a los políticos y a los partidos.

No entiendo nada. Acá se les obliga votar a todos, desde los jóvenes de 18 años que solo piensan en jugar Candy Crush y que no saben ni quién fue Miguel Grau, hasta los analfabetos, pasando por la gran masa de ignorantes que viven al margen de la política sin la más remota idea de lo que es la Constitución. Todos ellos son arriados a las ánforas de votación con amenaza de multa y pérdida de la ciudadanía. Muchas veces han hecho el ridículo como elegir a un partido que no tiene candidatos en su distrito. Lo que no entiendo es por qué se sorprenden de que la política peruana sea una mierda teniendo este sistema absurdo como el sustento de nuestra democracia.

A mi me parece una hipocresía repugnante que los comentaristas se la pasen hablando mal de los políticos y nunca se dignen decir nada del sistema que los genera. Al contrario, siguen alabando la democracia electoral directa, universal, secreta y obligatoria. ¿Hasta cuándo?