domingo, 4 de mayo de 2014

El Partido Nadinista Peruano


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El oficio más antiguo en el Perú no es la prostitución sino el franelismo. El franelero es la especie más auténticamente peruana. Se compone de una vasta plaga de chupamedias que suelen buscar las cercanías de un líder, como si fueran perritos falderos, y estar atentos a lo que hace y dice para enseguida asentir con la cabeza, moverles la colita y dar saltitos atrás esperando una caricia sobre la cabeza, una palmada sobre el hombro o al menos una mención.

En la política peruana los franeleros cumplen una función más tradicional que la del heladero de Donofrio o la anticuchera de la esquina. Hay cosas que se han extinguido como el resonar de la botella vacía con que se anunciaban los lecheros por las mañanas o el triángulo del basurero, pero jamás veremos desaparecer a los franeleros de la escena política. Es como la columna vertebral de la política nacional. Los hay en todos los partidos. Incluso existe el franelero oficial, bautizado por la prensa como "escudero", distinto del "traductor" que es una especie de vocero que hace entendibles las cojudeces que dice el presidente.

Pero lo último que nos podía faltar es un partido conformado únicamente por franeleros, como es el caso evidente del Partido Nacionalista que ya debería pasar a llamarse Partido Nadinista. Ya no queda ninguna duda de que Nadine Heredia es la dueña del partido, y que incluso el propio Ollanta Humala no es más que un franelero de su esposa, quien es la que realmente manda. No sería nada raro que pronto se cambiara el nombre a Partido Nadinista para ser más realistas. El próximo congreso del partido va a parecer más un concurso de perritos falderos y la estructura partidaria se repartirá en secretarías tales como de los discursos oficiales, del vestuario y peinados, de las relaciones con medios sociales, del frente de defensa de Nadine, etc.

Más aun cuando ahora ya sabemos que Nadine Heredia fue la verdadera instigadora de ese acto de estupidez llamado candorosamente "gesta de Locumba". Ella misma ha contado cómo el cobardón de Ollanta dudaba hasta que Nadine tuvo que darle un puntapié de valor. ¡Vaya, carajo!

El broche de oro lo han puesto quienes sin ser nacionalistas se han sumado al coro del nadinismo desde el frente feminista. Gracias a estas cerebrales damitas nos enteramos que la oposición al rol de Nadine en el poder surge de las entrañas del machismo. La escudera oficial del nadinismo, la inefable Ana Jara, ha dicho sin tapujos que el Perú no está preparado para un ser de las dimensiones divinas de Nadine Heredia.

Sin duda hoy más que nunca podemos decir que este país es cualquier cosa menos aburrido. Lo único que falta es que para su próximo cumpleaños, el BCR nos acuñe monedas de un sol con el rostro sonriente y dentado de Nadine.