miércoles, 14 de mayo de 2014

Adopta un caviar


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La alcaldesa Susana Villarán está tocando las puertas de sus amigos para ver si alguno la deja entrar y la adopta como candidata. Primero se vistió de tacones altos y se fue a revolear la cartera por el Paseo Colón, coqueteando con los desconcertados sobrevivientes de Acción Popular, el partido que hoy no sabe si es de izquierda o del más allá. Vitocho salió animoso, con ganas de darse una revolcada con la alcaldesa, en nombre de los buenos tiempos en que fue ministra de Valentín. Pero al parecer lo cuadraron adentro en el callejón, donde hay ambiciones que matan. 

Luego la alcaldesa tomó rumbo hacía Perú Posible, donde le hizo un guiño al chiquitín de la casa, José León. Este cayó hipnotizado y de inmediato llamó a su jefe, el borrachín de Cabana, quien se entusiasmó tanto con la idea de participar en una campaña sin hacer el ridículo, que le quitó la silla al pobre Juan Sheput cuando este ya estaba pegando afiches. Al parecer nadie calculó que el noble escudero y amaestrado perrito faldero fuera a gruñir y mostrar los dientes, pero lo hizo y sus aullidos resonaron en varias radios. José León solo atinó a dar una sonrisita estúpida llamándolo "Juancito" en público, mientras juraba que todo era posible en Perú Posible. Hasta la fecha el borracho de Cabana sigue no habido.

Por último, la alcaldesa no tuvo más remedio que llamar al manicomio. El propio Daniel Abugattás respondió para decir que la alianza era factible, aunque no recordaba el nombre de Farsa Social, el partiducho de la alcaldesa Villarán. No importa. Sea lo que sea la alianza va, porque el manicomio del nacionalismo no tiene candidatos. Más allá de los ya conocidos perturbados mentales del Congreso y las desaforadas cocaleras, el Partido Nacionalista carece de cuadros, si se puede llamar "cuadro" a la planilla de pacientes psiquiátricos que la compone. Así que apoyar a la alcaldesa Villarán por lo menos les dará vida.

Lo más probable es que la alcaldesa Susana Villarán se presente en una triple alianza del nacionalismo y del peruposibilismo. Juan Sheput es un inteligente político pero es más pesado que maletín de gasfitero, y solo le pelearía el puesto a Enrique Cornejo como el candidato más deprimente de una campaña. El pueblo quiere circo, promesas desaforadas, bailecito y chupeta. Si la alcaldesa se presenta con sus acostumbrado rollo de la "reforma del transporte" con que ha hipnotizado a medio Lima, resucita su eslogan "que Lima no pare" y llama a sus vagonetas de la progresía artística la puede volver a hacer. Así andamos en cultura democrática.