martes, 15 de abril de 2014

Mentiras y miserias de la Iglesia


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

¿Bajo qué términos de racionalidad se puede discutir con alguien que cree en el pecado, el infierno, dioses tridimensionales, resurrección de muertos, vírgenes que conciben y se elevan por los cielos, y una larga lista de alucinaciones similares elevadas a la categoría de dogmas de fe? ¿Cómo discutir con alguien que te rebate citando versículos bíblicos y te aplasta con la frase "Dios los creó hombre y mujer"? ¿Hay alguna forma de intercambiar ideas razonadas con dogmas de fe? ¿Se puede equiparar el análisis de la realidad social del siglo XXI con el estudio de la Biblia y pretender que es factible organizar nuestro mundo regidos por ese conjunto de mitos mezclados de la antigüedad?

El debate de la Unión Civil resulta agotador cuando en lugar de razonamientos encontramos dogmas de fe. Es como discutir con una pared. Peor aun, con varias paredes porque todos los chiflados de la fe repiten exactamente el mismo discurso: los homosexuales son pecadores, pervertidos, se quiere fomentar la perdición de Sodoma y Gomorra, denigra el fin supremo del matrimonio, es un atentado contra la santidad de la familia y una amenaza para los niños, etc. En buena cuenta, los homosexuales han sido arrojados de todas las iglesias cristianas por pecadores y sucios. Con ellos solo vale la condena.

Sería muy triste que una sociedad tuviera como eje de pensamiento esa sarta de estupideces que se oyen en contra de los homosexuales por parte de los dogmáticos de la fe. Lamentablemente estamos muy cerca de eso. Podríamos disculpar a la gran masa ignorante que solo escucha a los sacerdotes en las misas, pero hay distinguidos intelectuales que cuando se los confronta con una realidad humana tan simple como la homosexualidad no hacen sino repetir las mismas consignas de la logia católica, expresada tanto por el cardenal como por los obispos. Esto solo confirma que la fe actúa igual que una droga que empobrece el raciocinio y convierte a los sujetos en robots estúpidos.

Yo he tenido amigos homosexuales desde la niñez, tanto en el barrio como en la escuela y más tarde en la universidad y el trabajo, y tuve excelentes profesores gays en el colegio y en la universidad. No creo que sea solo casualidad que en todos esos casos los gays que conocí fueran personas sumamente normales, e incluso podría decir que más decentes, inteligentes, amables y confiables que muchos de los que no eran gays. Por desgracia la mayoría de la gente -incluyendo a los sacerdotes- se guía solo de los estereotipos de la TV. También la imagen del matrimonio y la familia que exponen estos sectores religiosos no son más que estereotipos ridículos. La familia como institución está en crisis hace mucho tiempo. El matrimonio también está en decadencia. En la mayoría de los casos no pasa de ser simplemente una ceremonia ostentosa y ridícula para el lucimiento social.

Mientras que tengamos un sector que prefiera estereotipos, dogmas de fe, citas bíblicas en lugar de ver y conocer la realidad, será muy difícil que podamos avanzar como sociedad.