viernes, 25 de abril de 2014

Más reglamentos de tránsito


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más nos vienen con el eterno cuento de las modificaciones al reglamento de tránsito para detener la ola de accidentes. Es como una vieja saga de películas que podríamos llamar "¿Y dónde está el ministro?". Ya vamos por la cuarta o quinta versión de la saga. El libreto es exactamente el mismo: una ola de accidentes despierta la indignación popular, la prensa aprovecha el morbo y cuando todos se preguntan ¿dónde están las autoridades? aparece la alcaldesa de Lima o el ministro de transportes anunciando un nuevo reglamento de tránsito, o modificaciones que incluyen nuevas infracciones y mayores multas y sanciones. Ya está. Todos aplauden y quedan contentos. Final feliz con las palabras: "Esta historia continuará".

La última versión de esta historia la vimos apenas el año pasado, cuando con bombos y platillos la alcaldesa Susana Villarán anunció la entrada en vigencia del nuevo reglamento del transporte público, que incluía multas a los conductores hasta por cambiar la emisora de su radio o tener las manos sucias. La alcaldesa aseguró que en adelante ya todo el transporte público estaría bien ordenadito. Luego vino la payasada de la reinscripción de taxis que también es una vieja película de la MML, más gastada que Ben Hur.

Pero el peliculón más taquillero fue el que tuvo como protagonista al ministro Enrique Cornejo durante el anterior régimen. A este no le faltó nada por inventar. Inventó las multas para transeúntes, inventó el sistema de puntos, inventó la SUTRAN, y por último elevó hasta el cielo las multas de tránsito. Nos aseguró que con todas esas medidas el tránsito quedaba totalmente arreglado, que entrábamos a un nuevo mundo de control y vigilancia vial para dejar atrás la era de la inseguridad.

El resultado ya lo vimos todos. Gracias a los exagerados montos de las multas surgieron las fábricas de fotopapeletas a cargo de las mafias municipales del Callao y Lima, ávidos por incrementar sus arcas. Más allá de eso el desastre del tránsito solo empeoró. Ahora tenemos una nueva película de la misma saga con otro ministro ofreciéndonos las mismas soluciones fracasadas del ayer. ¿Algo puede cambiar?