viernes, 21 de marzo de 2014

Contra toda forma de totalitarismo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La lucha por la libertad contra toda forma de totalitarismo tiene que ser clara. Muchos confunden esto con una lucha contra la izquierda dogmática marxista y sus variantes. Es cierto que la izquierda marxista es una ideología totalitaria pero no es la única ni la más antigua. Es apenas la última expresión de una vieja mala costumbre humana: la de inventar doctrinas de fe y dioses salvadores. El hecho de ver recientemente países enteros adorando a Lennin, Stalin, Mao, Kim Il Sung, Evita, el Che y Hugo Chávez, entre muchos otros nos ha llevado a pensar que solo la izquierda marxista ha caído en el foso de la perdición mental. Pero no es así. La mala noticia es que la humanidad tiene esa tendencia desde hace milenios. Lo que hemos visto a lo largo de la historia desde la era de los faraones son solo variantes.

Como liberal mi posición es bastante simple. Estoy en contra de toda forma de dogma o ideología o doctrina de salvación de la humanidad y sus dioses, sean de carne y hueso o imaginarios. Todas son falsas. Lo que hacen es someter el pensamiento de la gente y esclavizarlas para obedecer los dictados de una organización que manipula los destinos de la sociedad. Esta acaba siendo siempre el Estado ya sea controlado por la Iglesia o por un Partido. Ambos (Iglesia y Partido) defienden una doctrina con la que envenenan la mente de las personas y las manipulan. Es una muy antigua estrategia inventada en las cavernas por los primeros chamanes y sacerdotes. Los primeros cuentistas. Lo que hizo Marx hace poco fue darle apariencia de "ciencia social" a una nueva ideología de salvación.

Así como estoy en contra de que el Estado caiga en manos de un partido único, también me opongo a que el Estado sea controlado por una Iglesia. Siempre estaré en contra de utilizar al Estado para imponer una doctrina de salvación, sea religiosa o marxista o de cualquier índole. Los países que han logrado el mayor desarrollo son los que han mantenido al Estado al margen de una Iglesia y de un Partido único. En el Perú los fanáticos de la fe católica se han apoderado del Estado en muchos aspectos, como también lo han hecho los marxistas. Ambos son igual de nefastos para la sociedad.

Estoy contra las malas ideas en general y pienso que hay que combatirlas con buenas ideas. No estoy en contra de que la gente crea en lo que le venga en gana creer dentro de su casa, pero si en contra de que se utilice al Estado y la ley para imponer ideologías de cualquier especie a toda la sociedad. En suma, lo que defiendo es la libertad de las personas y promuevo el pensamiento libre, es decir, la racionalidad basada en la crítica y el conocimiento.