viernes, 14 de febrero de 2014

El cuento de "La gran transformación"


Por: Juan Marcos García

Uno no puede estar en contra de la subida de sueldos de ciertos sectores de la burocracia en la administración pública, pero ¿acaso ésta no debería estar dentro del marco de la meritocracia, clara y distinta?, y además, debería este incremento formar parte de un sistema integral de salarios justos para todos los trabajadores del Estado. Los que trabajan en el sector público sostienen a la administración, policías, maestros, médicos, enfermeras, burócratas, etc. forman parte del sistema, pero sus sueldos son muy disímiles entre unos y otros, es decir, aquí se aprecia de manera más que evidente, el tema de la desigualdad.

Después de escuchar las insufribles explicaciones de los Ministros –en el Congreso-, porque el Premier y Humala no pueden explicar tamaña felonía no solo porque no tienen argumentos válidos sino por la falta de capacidad para hilar dos ideas seguidas con sentido, nos queda claro que no entienden, Castilla y compañía, lo que es Reforma del Estado en sentido estricto. Para el titular del MEF, hablar de reforma del Estado es hablar de aumentos de sueldo, porque se necesita “un Estado moderno al servicio del ciudadano”, y dichos incrementos, como arte de magia, mejorará la administración. Esto me parece más que una ingenuidad, una tomadura de pelo.

El problema no es que ganen más o menos, el problema es que vivimos en un país pobre y es una cachetada a todo el país un aumento sin ningún filtro de meritocracia. ¿Cuál es el merito de Castilla si se esta enfriando la economía y la inflación está aumentando? ¿Y el merito de Merino?, ¿acaso haber truncado la reforma de PetroPerú, haberle mentido al país con el gasoducto del sur, la petroquímica, etc.? Ni hablar de Cornejo y su campaña para barrer a los alcaldes que se oponen al sistema saboteando a sus gestiones. Dicen los caviares, rojetes y los tontos útiles de derecha que este decreto “lo que busca es atraer a los más capaces”, ahora entiendo a qué se refieren estos sinvergüenzas, sin duda a los capaces de hacer lobbies para su beneficio propio sin importar el futuro de su gente. Esto no es reforma del Estado, sino la de sus bolsillos.

Al final, la única gran transformación que ha emprendido este gobierno es de la intolerancia, la desigualdad, el estancamiento de la economía y un populismo irresponsable y despilfarrador. Lo de la subida de sueldos de los amigos de Castilla es solo una anécdota