martes, 14 de enero de 2014

La felonía progresista se desarma


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Tras el reciente artículo de Mario Vargas Llosa "¿Un castillo de naipes?" la progresía debe haberse quedado con los crespos hechos, pues tenían la esperanza de que el Nobel pusiera la cereza sobre el pastel rojimio bautizado con el horroroso nombrecito de "concentración de medios". Sin embargo, el marqués no ha hecho más que repetir las mismas monsergas, chácharas, mentiras y medias verdades que ya la progresía había levantado como parapeto en su trinchera de batalla. Así las cosas, flaco favor le ha hecho MVLL a sus aliados de la izquierda peruana. 

EL único castillo de naipes es el cuento de la "concentración de medios" inventado por la izquierda desde que La República no pudo comprar EPENSA. Si esta compra se hubiera realizado, los porcentajes acumulados de las ventas de ambos grupos llegarían al 50%, pero la diferencia sería que la progresía jamás se hubiera quejado. Allí mas bien hubieran cambiado de cuento para defender esa compra. Y es que la izquierda es un sector que vive de las mentiras y del psicosocial. 

Cualquier cerebro elemenental sabe la diferencia que hay entre acaparar medios y aumentar las ventas. En el primer caso tengo la mayoría de los medios y en el segundo vendo más. No es lo mismo necesariamente. Un solo medio puede vender eventualmente mucho más que otros 5 juntos y eso no es acaparamiento ni concentración. Es solo éxito empresarial. Algo que la izquierda detesta.

Basar los argumentos en el porcentaje de las ventas ha sido la mejor manera que ha encontrado la izquierda para engañar a los tontos. No se cansan de gritar que El Comercio "controla" el 80% de la prensa escrita, lo cual es falso. Las mayores ventas se deben a la decisión de los ciudadanos libres que deciden qué comprar, y no a la de los dueños de los medios que no pueden imponerle nada a nadie. Ese cuento de que "no hay para elegir", es algo que solo ocurre en países como Cuba. Y por último, el porcentaje de ventas es una circunstancia eventual que puede variar en cualquier sentido, tal como es muy fácil demostrar viendo la historia de los últimos años. No hay pues manera de mezclar ventas con acaparamiento, salvo con malas intenciones.

El cerebro de un progre es como una ensaladera donde todo está mezclado. Una cosa es la propiedad de los medios, otra la dirección de los mismos y otra las ventas. La propiedad normalmente está distribuida en varios propietarios de acciones, la dirección es cambiante y las ventas son más volátiles aun, pues dependen de la voluntad de la gente y de nadie más. Y todavía hay otra cosa aparte que es la libertad de expresión. Esta última solo puede ser puesta en peligro por el gobierno y el Estado. Mezclar todo en un mismo cuento de espanto para asustar a la gente con el riesgo de la libertad de expresión es algo que solo cabe en el cerebro limitado de un progresista, de esos típicos idiotas latinoamericanos que siguen llevando a los países de la región al fracaso del socialismo. El mejor cuento de la izquierda ha sido siempre engañar al pueblo, como cuando entraron a La Habana gritando "liberación" y luego montaron una oprobiosa dictadura que ya lleva 55 años. Así que cuidado con los cuentos de izquierda.