martes, 28 de enero de 2014

El regalo de La Haya al Perú


Escribe Dante Bobadilla Ramírez

Como dicen las abuelas, no hay peor gestión que la que no se hace. El Perú ha recibido casi de regalo una buena porción de mar que tenía perdido por sus propios errores del pasado. Quienes juraban con tono de sabiduría (RMP, por ejemplo) que no existían límites marítimos con Chile, pese a las evidencias de la realidad y los acuerdos firmados, ahora tendrán que hacerse los locos. No les queda otra. Yo me mantuve callado todo este tiempo para que los chovinistas no me salten al cuello acusándome de antipatriota, pero al fin la Corte dijo claramente que esos acuerdos sí fijan los límites marítimos. Esa idiota escusa de que "solo son acuerdos pesqueros provisionales" era digna de limitados.

Lo importante es que la Corte apeló a una salida salomónica al decir que en esos acuerdos no se mencionan las 200 millas. Es raro, porque en el sustento acababa de decir que desde 1947 las ideas estaban evolucionando hacia la concepción de las 200 millas de mar y el uso de los paralelos como lineas limítrofes. Luego apelaron a los usos y la captura de embarcaciones para asegurar que en los hechos solo se había mantenido 80 millas. En fin. Con ese argumento pudieron trazar una diagonal que nos asegura el famoso triángulo externo que es parte de nuestras 200 millas. Hubiese sido muy penoso perder algo que si nos corresponde sin metidas de pata previas. 

Como quiera que sea, el hecho es que algo hemos ganado y en algo hemos logrado corregir los clamorosos errores de nuestra propia gente, no solo con los acuerdos del 52 y 54 sino con muchos otros documentos y ejecuciones de los sucesivos gobiernos peruanos. Lástima que Tacna tenga que seguir pagando la cuenta de esos errores. Sin embargo, hay que agradecer el criterio salomónico de la Corte y felicitar a los gestores esperando que esto sea el inicio de una nueva era donde la diplomacia y la política se manejen con más astucia y cautela. Algo es peor que nada.