domingo, 1 de diciembre de 2013

Los empresarios otra vez en el CADE


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más los empresarios se reunieron en su Conferencia Anual de Ejecutivos CADE 2013. Además de servir como ocasión para relajarse, hacer turismo, conocer amigos, cerrar negocios, el CADE solo sirve como caja de resonancia para saber lo que sienten y piensan los empresarios. Más allá de eso nunca han tenido mayor relevancia. Su máxima expectación es cómo se relacionará el gobierno con el CADE, cómo estará representado, quiénes asistirán. Eso es todo. Y es lamentable.

Los empresarios peruanos no parecen haber descubierto aun el valor de la política activa, pese a que son el blanco preferido de la izquierda. Se han pasado medio siglo imitando a las avestruces con la cabeza metida en el hoyo sin querer ver el escenario político, donde todos los días se desatan campañas contra el empresariado. El único personaje bueno parece ser el "emprendedor", el que hace su pequeño negocio, pero la gran empresa sigue siendo estigmatizada. Una buena parte de la política peruana se desarrolla a base de "combatir" a los empresarios. Y no solo en la izquierda marxista. Hay políticos, como Yohny Lescano, que han hecho de la lucha contra las empresas privadas su razón de ser. 

¿Por qué los empresarios peruanos han sido y siguen siendo tan indiferentes a estas campañas? Es algo difícil de entender. La prédica antiempresarial es el abc del progresismo. Se engrana muy bien con la prédica cristiana en contra de los ricos, hoy retomada con énfasis por el Papa Francisco, un pobretólogo al mejor estilo de la izquierda. Esa mezcla de mensaje divino y progresista parece condenarnos a una mediocridad eterna. No en vano los países en donde predomina el cristianismo católico están entre los más pobres. 

Los políticos pueden hacer poco a favor de las empresas porque son inmediatamente cuestionados cuando intentan alentarlas. En el colmo del ridículo la izquierda ha hecho de la etiqueta "pro empresa" una especie de estigma con el que ataca a los ministros. Ollanta Humala ganó las elecciones haciendo campaña contra las mineras y las "sobreganancias". Los empresarios han sido perfilados por la izquierda como explotadores, insensibles, usureros, etc. Hay una permanente campaña contra los monopolios y oligopolios como el que hoy se desata contra la "concentración de medios", solicitando velada y cínicamente que el Estado se meta a controlar a las empresas. 

La pregunta es ¿quién defiende a la empresa? ¿Quién se encarga de difundir las virtudes del modelo empresarial de desarrollo? ¿Quién le explica a la gente los beneficios que las empresas ofrecen a la sociedad y al desarrollo de un país? Nadie. Ni siquiera las propias empresas. Para colmo, las empresas han agachado la cabeza llegando a sentirse culpables de todas las acusaciones. Hoy se escuchan empresarios ofreciendo "labor social" de parte de las empresas, hablando de "compromisos sociales" y dando muestras de que hasta los empresarios han sido ya contaminados con esa prédica nefasta antiempresarial y socialista.

En lugar de perder todo el año sin hacer nada, esperando que llegue la semanita del CADE para hacer algo de presencia política, los empresarios deberían fomentar la creación de un think tank que mediante diversos eventos y estudios promueva las bondades del modelo empresarial de desarrollo. La empresa es la organización más eficiente que han inventado los seres humanos. Solo los países en donde las empresas han logrado el más alto grado de desarrollo, han logrado vencer la pobreza y alcanzar el desarrollo como nación. La grandeza de un país no depende de su Estado sino de la cantidad, diversidad y calidad de sus empresas. 

Ojalá que algún día el empresariado nacional entienda que en lugar de agachar la cabeza ante los embates políticos de la izquierda y la predica religiosa cristiana, en lugar de asimilar los golpes y pretender abandonar su misión y naturaleza empresarial para dedicarse a la filantropía social, lo que deben hacer es apoyar las iniciativas civiles que fomentan una cultura no solo de "emprendedores" sino empresarial.