miércoles, 23 de octubre de 2013

La fiesta de la inclusión social


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Que la burocracia organice un evento pomposo para conmemorar algo tan gaseoso como la "semana de la inclusión social" no debe llamarnos la atención. A eso es a lo que se dedican primordialmente todas estas burocracias anodinas de ministerios con nombrecitos rimbombantes, utilizados por los gobiernos progres para engatuzar a las masas. Claro que organizar esta clase de eventos en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad excede el decoro mínimo que deberían guardar los políticos, máxime si es un ministerio creado para apoyar a esos sectores que encandilan a la progresía y aderezan su verso: los más pobres, los más necesitados, los excluidos, los marginados, los que menos tienen, los que carecen de voz y oportunidades.

La fiesta de la inclusión social presidida por Ollanta Humala ha sido una demostración de fatuidad inútil, justo en el momento en que se anunciaban más alimentos malogrados del programa Qali Warma. Lo que ha quedado claro es que en este gobierno la inclusión social es lo único que tiene en mente Ollanta Humala, quien ha dicho incluso que sus programas sociales son "la niña de sus ojos" y no la política económica. Ya es una constante de Ollanta Humala hablar de más y meter la pata cada vez que abre la boca.

Sin duda lo que Ollanta Humala entiende por "inclusión social" es beneficencia pública. Para esto no hace falta ser un estadista. Basta con ser un bonachón al estilo de Augusto Ferrando y organizar eventos para dar regalos a la gente. La única diferencia es que tales eventos se llaman ahora "programas sociales". También los congresistas organizan sus eventos. Los ministros no pierden el tiempo y viajan siempre repletos de regalos para repartirlos en los pueblos por donde van. Este es pues el estilo de gobierno que está de moda. Es obvio que así no se construye un país sino tan solo una candidatura. Y este es el estilo de todos los progres de la escuela bolivariana. De hecho, la totalidad de los programas sociales implementados por este gobierno son copias fieles de los que hay en otros países. Liquidaron PRONAA para montar Qali Warma copiado del que hay en Brasil. No se puede esperar otra cosa de políticos sin ideas propias, o sin ideas, a secas.

Lo único que han hecho los brillantes progresistas es inventar una novedosa terminología que convierte lo burdo en importante y lo viejo en moderno. Ya no se regala plata sino que se "redistribuye la riqueza". Pero la verdadera inclusión social en realidad no tiene nada que ver con regalitos ni programitas sociales. La real inclusión social consiste en incorporar más gente al aparato productivo nacional. De eso se trata realmente y no de recurrir a la vieja maña de hacerse el bondadoso con dinero ajeno, tarea burda que cualquier limitado podría realizar aunque le ponga nombresitos pomposos.

La inclusión social se logra ampliando la red vial y mejorándola para que los pueblos dejen de estar aislados, llevándoles las redes de energía eléctrica para que puedan producir con energía más barata, comunicándolos con redes de telefonía e Internet, dándoles seguridad para que puedan generar riqueza sin temor de ser asaltados, brindándoles regímenes especiales para que puedan formalizarse, ofreciéndoles oportunidades de capacitación técnica y mejorando su educación básica, etc. Los pueblos del Perú no quieren que los políticos de Lima les regalen plata. Lo que quieren es una oportunidad para surgir.

Esa política exhibicionista y derrochadora que gasta plata montando circos de beneficencia, donde solo ganan los burócratas bien pagados y los políticos poseros no tiene nada que ver con la inclusión social. Ya es tiempo de que esto se entienda.