jueves, 29 de agosto de 2013

La enfermedad mental de la memoria


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

En política el lenguaje llega a niveles de perversión, abandona su sentido real y es una simple marioneta de representaciones teatrales. Las palabras dejan de ser referentes de la realidad y son apenas una alegoría de los contenidos mentales más alucinantes, una mascarada que evita la realidad. Así un retardado mental pasa a ser una "persona con habilidades diferentes" o una obsesión enfermiza pasa a ser una "memoria" sacralizada y justificada con una frase absolutamente estúpida como "un pueblo que olvida esta condenado a repetir su pasado". Larga es la lista de expresiones usadas hoy con un sentido meramente simbólico, buscando manipular las mentes débiles que hoy abundan y tratando de que las cosas no sean lo que son. Lo peor es que no solo se manipula el lenguaje sino a las personas, convertidas en actores involuntarios de un drama montado por los pervertidos para que su obsesión tome forma de teatro colectivo.

El gusto progresista por la parafernalia teatral y simbólica llega a niveles repulsivos, en especial cuando se moviliza a toda una delegación campesina solo para darle colorido al escenario, y para que las palabras quechuas suenen auténticas y no tan falsas como se ven en los paneles. Pero este colorido circo progre aun llega a niveles de perversión mental cuando las campesinas son llevadas al proscenio solo para que sus llantos aderecen  mejor el montaje de la farsa por la memoria. La pasión progresista por la sensiblería y la cursilería simbólica pretende traducirse en obra de arte, en mensaje profundo, en llamado a la conciencia. Sus danzas, movimientos, gestos, quenas, zampoñas y palabritas quechuas, disfrazan una auténtica limitación para expresar con palabras claras y coherentes lo que es nuestra realidad. A falta de argumentos, lo único que queda es provocar emociones.

Tanto la progresía que ayer montó el circo para conmemorar el informe de la CVR, como la misma CVR dominada por la progresía PUCP, hacen alarde de lo mismo: los campesinos. No es novedad. Esto viene desde los textos de Marxs, Lenin y Mao. La izquierda miraflorina setentera que gestó el terrorismo tenía también a los campesinos a flor de boca, aunque no conocían a ninguno directamente. El campesinado es para la progresía el éter donde sus pensamientos ondulan, el símbolo mágico que le da sentido a su mundo, el icono de su santuario y el personaje de sus obras y revoluciones. Por eso Sendero Luminoso se fue al Ande. 

Los progresistas creen que han descubierto al campesinado, pero se trata de un viejo molde ideológico que se implantan como un chip. Los campesinos han sido permanentemente utilizados por la progresía desde hace más de un siglo. No solo para sus obras teatrales sino incluso para sus revoluciones sangrientas. Hoy siguen siendo utilizados para montar el circo por la "memoria" y para tratar de imponer al país el mamotreto de la CVR. Pero se trata de una memoria que enferma. 

Un conocido progresista de muchos medios pero escasas ideas dice en su Facebook: "Nada peor que barrer la mierda bajo la alfombrita. Recordar es un proceso de sanación y también de integración". ¿De dónde sacó esto el progresista? ¿De un tratado de psicología clínica? ¡No! Lo sacó de la cháchara habitual que domina el mundo progre, donde el lenguaje es manipulado hasta prostituir cada palabra. Esas frases de cliché solo adquieren significado en la mente de un progresista porque en el mundo real no es más que basura ecológica. Pero su expresión ha sido precisa: ellos no quieren barrer la mierda porque les encanta revolcarse en ella, respirar la mierda y convertirla en icono y obra de arte. 

En el mundo clínico debemos hacer un gran trabajo terapéutico para que las personas aquejadas por una obsesiva memoria que hace daño, logren escapar de ella, colocar sus recuerdos en el pasado y quedarse apenas con un aprendizaje vital para seguir caminando hacia el futuro. La progresía parece encantada de seguir patinando en el fango de mierda que fue la época del terror generado por la izquierda. Los peruanos no permitiremos que la izquierda vuelva a enfermar al Perú.