martes, 25 de junio de 2013

Un traidor disfrazado de peruano


Por Julio Caballero M.

Me he negado siempre a comentar sobre personajes oscuros que gozan del apoyo de cierta prensa ambigua que juega a dos cachetes poniendo en serio peligro al país!

Pero ya no puedo quedarme callado, esto se ha convertido en algo degradante para mi sentimiento “soy peruano”, que está sufriendo más de lo que permitiré jamás!

Carlos Tapia es un egresado de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, estudió ingeniería y como tal no destacó jamás, nunca fue bueno. Para lo que sí fue bueno, fue para iniciar junto a Abimael Guzmán Reynoso y la que era su esposa, Augusta La Torre, el más feroz y demencial movimiento terrorista del mundo: Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (realmente “Por el luminoso Sedero de José Carlos Mariátegui”). 

Veinticinco mil muertes después y veinticinco mil millones de dólares en pérdidas por la destrucción insana de su partido radical, ¿qué me queda claro?

1° Se dedicó a implantar las bases de SL, de la mano con Abimael Guzmán y Augusta La Torre, hasta que por su falta de definición ella prefirió al asesino de Guzmán que al timorato de Tapia, lo que ocasionó que SL quisiera eliminarlo al enterarse de que intentó robarle la mujer al líder.

2° Consciente que habiendo sido cofundador de SL estaba al tanto de los planes de la violencia terrorista, creó una máscara que lo protegió de la acusación formal de senderista: se convirtió en “senderólogo”, diciendo que nunca el Servicio de Inteligencia lo sindicó como miembro de Sendero Luminoso.

3° Carlos Tapia nunca ha deslindado su responsabilidad por haber cofundado el PCP-SL y ha conseguido que muchos periodistas lo hagan personaje habitual de sus espacios de prensa, infiltrando a la sociedad peruana pues no deja de difundir el pensamiento senderista. Marca pautas que despistan a las fuerzas del orden o las ponen sobre pistas inexactas o, lo que es peor, envía señales para que los remanentes tengan referencias de los siguientes pasos.

4° Consciente de que tras el debilitamiento de las fuerzas del orden y del Servicio de Inteligencia, solo quedan los pensadores democráticos como un peligro para el triunfo del pensamiento senderista, Tapia va sembrando desprestigio alrededor de ellos en cuanta ocasión se presenta en los medios.

Me pregunto ¿es sano seguir dando espacio a un enemigo encubierto del país? ¿Es válido que la sociedad esté tan vilmente expuesta a tan delirante sujeto y al peligro que representa? ¿No es acaso cierto que las leyes deberían defendernos de los quintacolumnistas roedores de la seguridad que disfrutamos? ¿Hasta cuándo veremos con indiferencia que atenten contra nosotros desde las inocentes pantallas de la TV?