jueves, 27 de junio de 2013

Payasadas antimperialistas


Por Dante Bobadilla Ramírez

Rafael Correa acaba de ofrecer al mundo una muestra más del estilo delirante que caracteriza a un gobierno socialista, donde el gesto altisonante y matonesco importa más que sus consecuencias para el país. En el progresismo latinoamericano resulta más importante exhibir un antimperialismo radical y estridente que una prudencia inteligente que resuelva los litigios por canales diplomáticos, menos ruidosos pero más efectivos para los intereses del país. El líder progresista latinoamericano necesita destacar como una vedette, relucir su figura de macho alfa rugiendo como el rey león para dejar en claro quién es el que más grita en el callejón. Pero todo ese afán teatral solo sirve frente a las masas histéricas convocadas en una plaza. Fuera de tal escenario no es más que estupidez pura.

En su último show Rafael Correa rechazó las preferencias arancelarias que EEUU venía concedíendo al Ecuador. Y lo hizo en respuesta a comentarios de un senador norteamericano que amenazó con no renovarlas si Ecuador concedía asilo a Edward Snowden, el terrorista informático que reveló detalles de la lucha antiterrorista de los EEUU. Es decir, ni siquiera era una postura oficial del gobierno norteamericano. Pero bastó el comentario de un senador para que el macho Correa anuncie el rechazo oficial del ATPDEA (nombre del acuerdo comercial) dejando a varios productores agrícolas de su propio país sin posibilidades de exportar sus productos. Gracias al exabrupto antimperialista de Correa, los productores de brócoli, por ejemplo, que exportaban casi el 100% de su producción al mercado norteamericano se quedarán sin empleo. Miles de productores monocultivadores indígenas de la sierra central, que incluye las provincias de Cotopaxi, Pichincha, Imbabura, Carchi y Chimborazo, serán los afectados directos de esta actitud progresista reivindicativa y "digna".

Más de 400,000 empleos ecuatorianos dependen por completo del mercado norteamericano. El 58% de las exportaciones no tradicionales del Ecuador tienen como destino los EEUU y aprovechaban las preferencias arancelarias del ATPDEA. Lejos de hacer lo posible por mantener este acuerdo y beneficiar a sus compatriotas, Rafael Correa ha preferido abrirle las puertas a un terrorista informático y condenar a miles de familias ecuatorianas al hambre. Ese es el estilo de gobierno socialista y antimperialista que practica Rafael Correa, digno heredero del no menos chiflado Hugo Chávez.

Y como si arruinar a sus compatriotas no fuera suficiente para hacer el ridículo, Correa se ha permitido ofrecer ayuda económica a los EEUU y nada menos que para promover derechos humanos. Así resulta que un gobierno que acaba de aprobar una ley mordaza que limita la libertad de expresión quiere dar lecciones de DDHH. Si hay algo más patético que un gobierno progresista avisen por favor.