jueves, 20 de junio de 2013

La mentalidad del fracaso


Por Dante Bobadilla Ramírez

El Perú vive nuevamente una racha de accidentes de tránsito en las carreteras, la que en verdad nunca se detuvo. Las cifras se mantienen o suben. En los últimos diez años poco ha cambiado en la realidad y en los hechos. Todos los cambios se han producido en la estructura burocrática del Estado creyendo que allí es donde está la solución. El gobierno anterior se propuso enfrentar el problema con mucha voluntad. La gran respuesta del ministro Cornejo fue crear un nuevo esperpento burocrático llamado SUTRAN, que resultó de juntar tres oficinas del MTC. O sea un cambio cosmético que nunca sirvió para absolutamente nada.

Para colmo el gobierno aprista colocó al frente de ese adefesio burocrático a una señorona llamada Elvira Moscoso quien es contadora de profesión con experiencia en farmacias, y que en el terreno del transporte no sabe diferenciar el freno del embrague. Aparte de salir con su chaleco de colores haciendo operativos en los terminales durante las fiestas, no ha hecho nada más que cambiar el reglamento y llenarse de personal. Lo curioso de esta señora es que tras el cambio de gobierno se ha mantenido en el cargo. Esto no quiere decir que sea indispensable o eficiente. Solo significa que al gobierno de Ollanta le interesa un comino la SUTRAN. Después de todo la seguridad de las carreteras no fue parte de sus discursos de campaña.

El triste espectáculo de buses desbarrancados en los abismos o apachurrados en la carretera en medio de un reguero de cadáveres no ha cambiado nada con la invención de la SUTRAN, ni con la gestión de la señora Moscoso, ni con su genial idea de los GPS para cada bus, ni con sus operativos a las afueras de la ciudad. Y no ha cambiado porque seguimos teniendo la misma realidad básica: malas carreteras, mala señalización, informalidad en las empresas de transporte y vehículos viejos. Esa es la base de los accidentes de tránsito. 

La mayoría de los accidentes de tránsito siguen ocurriendo en los departamentos más pobres: Puno, Apurimac, Huancavelica, donde están las peores carreteras y las empresas más informales, con los buses más viejos. ¿Han hecho algo por retirar buses viejos? No. ¿Se ha invertido en mejorar las vías en esos departamentos? No. ¿Se han cambiado las exigencias para licenciar empresas de transporte? No. Todo lo que se ha hecho es lo mismo de siempre: inventar más burocracia, más reglamentos y más multas.

Los fuegos artificiales que revientan los burócratas para hacerle creer a la gente que están solucionando los problemas son siempre iguales: crear un nuevo organismo con una nueva ley. ¿Qué es lo que hoy nos proponen para solucionar el problema de las universidades? Lo mismo: crear un nuevo organismo de control a cargo del Ministerio de Educación. A este paso el Estado va a reventar de burocracia mientras el país seguirá yéndose al despeñadero. El pensamiento fracasado de nuestros políticos no cambia. Siempre se apunta a más Estado creyendo ciegamente que la realidad puede ser controlada por la burocracia.