viernes, 28 de junio de 2013

FALSO NACIONALISMO


Por: Felipe Cortijo Medina
Ollanta Humala dice encarnar el nacionalismo en el Perú, veamos cuál nacionalismo intenta hacernos creer que él representa, o qué parece que entiende por nacionalismo. El movimiento político al que representa es ideológicamente de izquierda, por tanto debemos juzgar que sus ideas se basan en un criterio ideológico internacional, el socialista, no es entonces nacional, no se circunscribe sólo a nuestra nación.

La ideología socialista tiene sus iconos irrenunciables en una literatura política, como la marxista, leninista, maoista, trotskista, etc. y si debemos ser representados por un peruano que encarne mejor las ideas del socialismo diríamos mariateguista. Toda esa concepción ideológica no puede dejar a un lado la vertiente del terrorismo de izquierda, basadas en las ideas políticas de otro peruano, Abimael Guzmán.
Decía Arnold Toynbee sobre los nacionalismos que: ”El espíritu de la nacionalidad es la agria fermentación del vino de la democracia en los viejos odres del tribalismo”. No hay que ir muy lejos para ver en lo que se han convertido Bolivia, Ecuador, Argentina o Brasil cuyos presidentes dicen también encarnar ideas nacionalistas en medio de la convulsión de asonadas sociales. Esto es lo que produce dichos nacionalismos, la desintegración de una patria.

Ser nacionalista no equivale a sostener ideas subalternas que no tengan que ver con su único propósito en sí mismo, el engrandecimiento de la patria, el honor y la gloria para nuestros héroes. Lo que nos enseñan (o enseñaban) en nuestras escuelas siendo muy niños, cuando nos emocionaba el gesto sublime de un Ugarte, el coraje de un Bolognesi, la osadía y valor de un Grau, o la inteligencia y fuerza de Cáceres, por eso Rainer María Rilke dijo alguna vez “La única y autentica patria del hombre es su infancia”.
Hoy en día, ser nacionalista significa ser socialista, nada más aberrante para los fundadores de una nación, nada más ultrajante para sus hijos. No existe credo más ladino y vulgar que confundir a un país con ese nacionalismo venido del Atlántico, de otro país que se sumerge en el fratricidio de levantarse hermano contra hermano, padre contra hijo. Venezuela ha hundido sus pies en el lodo del odio parricida por un presidente que se cree Bolivariano, pero que no sabe de la grandeza y la gloria que significó esa gesta en Sudamérica.
Hoy la izquierda ha vuelto a ganar peligrosamente para nuestra nación el terreno perdido durante años, no solo el terrorismo brota en el VRAE, en Ayacucho, en nuestra Universidad de San Marcos. Todos o la mayoría de nuestros medios de comunicación e instituciones de representación pública han sido copados por la izquierda progresista, la izquierda caviar, que nunca tendrán la mínima voluntad para reclamar por el ultraje a nuestras fuerzas armadas. Cuando un policía es abatido, nunca será suficiente para el país con poner sus caras de circunstancia y nada más, cuando son las balas de un Caín socialista las que matan.  Hay que recobrar la indignación, y nuestra historia, pasada y reciente, podemos ser un país viable por nosotros mismos, con nuestros ahorros, con nuestro dinero, debemos recobrar el concepto de patria, de nación. Para Humala, ser peruano significa ser socialista, es el falso nacionalismo.