lunes, 18 de marzo de 2013

Una humillante victoria


Si bien la alcaldesa Susana Villarán no fue revocada, hay muy poco que celebrar en su entorno. En primer lugar, el resultado del proceso revocador refleja fundamentalmente la desazón del ciudadano frente a lo que ofrecía la revocatoria de la alcaldesa. Es cierto que los revocadores no ofrecían un futuro más seguro y esto fue el lado más débil de la campaña. Por su parte el escenario escabroso que pintaron los defensores del status quo municipal llegó a calar más hondo en la mente del electorado.

A la luz de los resultados, podemos afirmar que la alcaldesa fue salvada por la pituquería limeña y por el PPC, ambos sectores políticos y sociales despreciados históricamente por la izquierda. Lourdes Flores se ha declarado "victoriosa" y junto a Raúl Castro ha posado levantando los brazos de la alcaldesa Villarán como si la sacaran del naufragio en el Rímac. Esa imagen pasará a la historia como prueba de que la izquierda ha sido salvada por la DBA. 

Por todo esto resulta ridículo el editoral de La Primera escrito por su director César Lévano, representante de la izquierda cavernaria de los 60, de esa izquierda castrista que luego aterrizó en el velasquismo y después enmudeció con el senderismo. Ridículo resulta ver a esa izquierda celebrar la salvación de Susana Villarán cuando sus salvadores han sido Mario Vargas Llosa, PPK, el PPC, San Isidro, Miraflores, Surco y La Molina. Incluso El Comercio.

Y más ridículo aún resulta el festejo cuando la plana de regidores de Fuerza Social parece que será revocada en pleno. Esto significa que la generala sobrevivió pero su ejército quedó diezmado. Es lo que se llama "una victoria pírrica". ¿Realmente creen que hay motivos para celebrar en la izquierda?