miércoles, 27 de marzo de 2013

LIBRO: Nueva Derecha Popular. DERECHA CHOLA!


Esto es un fragmento de un libro que escribi con el fin de contribuir al desarrollo de una nueva Derecha, una Derecha popular, una derecha Chola. Deben saber que el Catedratico Dante Bobadilla contribuyo de gran forma para que este proyecto salga adelante, mi agradecimiento. Esta edicion contiene algunas fallas de impresion propias de nuestro apuro por verlo nacer pero el contenido esta intacto. Les suplico su comprension. Gracias!

"...De un lado estaba esa minúscula pero poderosa y privilegiada casta empresarial fenicia que no tenía la menor intención de invertir sumas importantes (a duras penas reinvertían) en otros rubros pero sin embargo estaban decididos en obtener jugosos subsidios corporativos. Y del otro lado de la vereda estaban los consorcios extranjeros pagando céntimos por hacernos el favor de explotar recursos energéticos, madereros y mineros con mano de obra baratísima. Qué mejor escenario para que el Gral. Velasco se irguiera fácilmente como el justiciero. Derrocó al Presidente electo Fernando Belaunde, expropió la refinería de Talara y pedaceó las inmensas haciendas existentes, con una Reforma Agraria socialista, amén de otras medidas y reformas populistas que ni el mismísimo Fidel Castro lo pudo creer al enterarse. Me atrevería a decir que la medida no era necesaria pero sin embargo fue innecesariamente desmedida.

El Gral. Velasco le arrebató la bandera populista y reivindicatoria a los grupos izquierdistas peruanos, dejándolos sin discurso alternativo o argumento contestatario e inclusive obligándolos a ceder protagonismo y representación ante los países de la Cortina de Hierro. No fue sorpresa ver que un importante sector de la izquierda local se plegara a la política socialista de los militares.

Hoy en día los politólogos e historiadores debaten si tal estrategia y posterior implementación fue meramente política o en verdad contenía una honesta convicción socialista. Irónicamente a causa de las reformas agrarias y mineras, los poderosos grupos económicos locales, se vieron en la necesidad de ahora si diversificar sus inversiones o en el peor de los casos sacar sus inversiones del país en lo que se denomino “fuga de capitales”. La industria manufacturera y de servicios, apareció como el negocio rentable de los que veían en la política nacionalista con estrategia socialista, una oportunidad de resarcirse de lo perdido.

El general Juan Velasco Alvarado creó y bautizó, añadiendo el nombre del Perú como sufijo obligado, a las empresas estatales. Gracias a esa obsesión nacionalista tuvimos docenas de empresas “Perú” como Aeroperú, Electroperú, Mineroperú, SIDERPERU, ENTURPERU, etc. EL gobierno militar dejó en herencia más de 150 empresas públicas. Demasiado para lo que el Estado podía manejar eficientemente. El Perú pudo conocer en carne propia lo absurdo que es tener empresas estatales. Es un contrasentido total porque el fin de una empresa es ganar dinero, pero el propósito de las empresas estatales del “Gobierno Revolucionario de las FFAA” no era ganar dinero sino prestar servicios de bajo costo. A nadie le importaba el balance final de la empresa. En la mentalidad de izquierda el fin último de una empresa estatal es el “bien social”. Bajo esta mentalidad el Perú llegó a acumular pérdidas de las empresas estatales que equipararon la cuantiosa deuda externa. 

Si bien la deuda externa peruana alcanzaba en esos días ochenteros de Alan García los 25 mil millones de dólares, por el otro lado sumábamos una cifra similar en pérdidas acumuladas de estas empresas “Perú”. Adicionalmente, el servicio que ofrecían era muy deficiente y la corrupción alcanzaba ribetes de escándalo. La instalación de un teléfono domiciliario a cargo de la CPT y ENTELPERÚ tardaba cinco años. La única alternativa rápida dependía de estar en una “zona con suerte” y coima de unos 2 mil dólares al funcionario responsable. Yo tuve un amigo que alcanzó a ocupar uno de esos puestos clave en la Compañía Peruana de Teléfonos y su fortuna creció de forma exponencial a base de las coimas que cobraba por instalar teléfonos. Compró una enorme casa, autos y viajaba a Las Vegas en cada cumpleaños. Nunca hubo tanta corrupción en el Perú como en la época de las empresas públicas. Y todo eso fue el legado del gobierno socialista de Juan Velasco Alvarado."
Elvis Occ/Nueva Derecha Popular

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