domingo, 4 de noviembre de 2012

La revocatoria inflama a los rojos


Una de las consecuencias más inmediatas del proceso de revocatoria convocado en Lima es que ya están organizándose todos los sectores de la variopinta izquierda local, y muy pronto los veremos marchando por las calles nuevamente, en una más de sus insufribles manifestaciones ruidosas que atentan contra la tranquilidad y el orden. Nos esperan cinco meses agitados en los que veremos a toda la escoria de izquierda mostrando los puños y ladrando sus consignas y amenazas en la vía pública.

Este lamentable espectáculo al que la izquierda nos tiene ya acostumbrados es algo que debería prohibirse en aras de una convivencia civilizada y una práctica más cívica de la política  A estas alturas ya resulta anacrónico ver estas exhibiciones de irracionalidad y patanería vulgar que en nada contribuyen a un debate político. Más aún cuando la revocatoria ya fue convocada y solo resta ir a las urnas a expresar nuestra opinión mediante el voto. Eso y nada más.

Por desgracia la izquierda es todavía un segmento de cavernícolas que suelen agruparse en colonias fétidas que adoptan nombrecitos extravagantes como "Frente de Lucha", "Coordinadora", "Confluencia", etc. Y que luego salen a marchar por las calles con banderolas, interrumpiendo el tránsito y generando el caos, para terminar con pintas en las paredes y monumentos. Toda una manifestación de brutalidad política que es necesario empezar a rechazar y condenar con energía.

La política no puede hacerse en las calles. Es una falta de civismo, un atropello flagrante a los derechos de los ciudadanos. Nadie tiene por qué tolerar sus gritos, majaderías y bloqueos de la libre circulación. Ya es tiempo de condenar la conducta de la izquierda con firmeza. No solo sus ideas son equivocadas sino que sus modales son intolerables.