domingo, 21 de octubre de 2012

CAVIARES MARXISTAS INFILTRARON PODER JUDICIAL! primera parte


Esta amplisima investigacion fue publicada el 2006 y ya los caviares marxistas habian tomado parte del PJ y MINJUS, imaginense uds. cuánto habrán avanzado estos cómplices del terrorismo. A continuación la primera parte de una serie de tres artículos. Lean y díganme si no es necesaria una Nueva Derecha para desparasitar el Estado.


Por: Jorge Serrano Torres / Voltairenet.

Mientras el Poder Judicial peruano atraviesa por una grave crisis y anuncia una nueva reorganización tras descubrirse un caso de corrupción cometido por un Vocal Supremo Provisional que terminó en la cárcel, es necesario conocer las redes de influencia y a sus operadores que acaparan una ingente cooperación internacional destinada al fortalecimiento de la vapuleada justicia peruana. Entonces, saldrá a la luz un entramado de ONGs neomarxistas o de “izquierda caviar”, que buscan hacer prevalecer su sesgada visión ideológica en áreas tan sensibles como la administración de justicia, derechos humanos, defensa nacional y seguridad ciudadana.

Los orígenes y mutaciones

Para comprender los hechos del presente hay que adentrarse en la historia para desentrañar el accionar de un sector izquierdista metamorfoseado en las instituciones democráticas con el fin de alcanzar los objetivos de su orientación ideológica y política, que incluye la desarticulación de organismos claves para la estabilidad y gobernabilidad del Perú.

Una comunidad ideológica marxista fue acogida por el gobierno de transición de Valentín Paniagua en el 2001. Este grupo se caracteriza por haber militado en agrupaciones de extrema izquierda como Vanguardia Revolucionaria (VR), el Partido Comunista Revolucionario (PCR), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)  y el Partido Comunista pro moscovita.

Estos personajes se identifican porque fueron fervorosos propulsores de la lucha armada para destruir el orden legal establecido. Incluso los tres primeros grupos (VR, PCR y MIR), abrazaron públicamente el maoísmo clásico de la República Popular China, causante de millones de muertes. Por consiguiente, han sido enemigos de la democracia representativa, a la que tildaban de “democracia burguesa” y enemigos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, a las que denostaban como “guardianes reaccionarios del orden establecido” y mera “prolongación represiva de los intereses del imperialismo estadounidense y de sus amaestradas burguesías criollas”.

Aquella Vanguardia Revolucionaria (VR), tuvo como primer secretario general a Ricardo Napurí y los demás líderes fundadores fueron Ricardo Letts Colmenares, César Benavides, Edmundo Murrugarra Florián y Jorge Villarán. Una de las iniciales tareas de su proyecto fue captar a estudiantes de la Pontificia Universidad Católica, la Universidad Mayor de San Marcos, la Universidad Nacional de Ingeniería y la Universidad Agraria de La Molina principalmente, usando en muchos casos como cantera de reclutamiento a la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC), un movimiento universitario católico fundado en 1941, afiliado al Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos (MIEC), ambos reconocidos por la Santa Sede, pero que en aquellos tiempos era aprovechado como centro de congregación de algunos que se consideraban futuros “brazos intelectuales de la revolución”.

Producto de esa tarea fueron ganados Javier Diez Canseco, Oscar Dancourt Masías, Agustín Haya de la Torre, Eduardo Figari, Juan Sánchez Barba, Víctor Torres, Alfredo Stecher, Alberto Gonzáles, Sinesio López y Julio César Mezzich, quien años más tarde se integraría a las huestes terroristas de Sendero Luminoso, a la cabeza de la facción Vanguardia Revolucionaria - Político Militar (VR- PM).

Gran parte de ellos apoyaron las guerrillas iniciadas durante 1965 en el Perú, por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). VR respaldó a los sediciosos y tuvo contacto con los dirigentes del MIR y del ELN. A tal punto llegaron sus lazos con la subversión marxista guevarista, que uno de los dirigentes de VR fue invitado por Luis de la Puente Uceda a “conferenciar” sobre la lucha armada a la base guerrillera de Mesa Pelada (Cusco).

Las esquirlas de los grupos marxistas

Para tener una idea más clara sobre las coordenadas ideológicas y la estratagema violentista de estos grupos, basta recordar que ante el fracaso del proceso subversivo del MIR, VR sentenció lo siguiente: “Las guerrillas del MIR parecen no haber explotado correctamente el instrumento fundamental con el cual deben enfrentarse a las Fuerzas Armadas del poder burgués: el arma subjetiva, desmoralizarlos, cansarlos, no presentar frente, darles tiempo para que se corroan, ganarles la moral, descomponerlos internamente, esperar a que se pudran desde adentro”.

Antes de continuar, una referencia importante: años más tarde, cuando estos grupos marxistas ya habían mutado, el periodista peruano Herbert Mujica Rojas, los calificó con acierto, aunque solitariamente al principio, como “izquierda caviar” en el Perú, recordando la expresión formulada por el periodista francés Daniel Benoits, respecto al sinuoso proceder de la clase política izquierdista en Francia, hace unos 20 años.

Siguiendo el relato, de VR-PM se desprendió el Partido Comunista Revolucionario (PCR), liderado por Manuel Dammert Ego-Aguirre. A fines de los años setenta, en VR (y por extensión el PCR y el MIR) se fijan como objetivo “ante la crisis política de situación pre-insurreccional”, formar varios frentes que los diferencien de Sendero Luminoso y posteriormente del MRTA que empezarían a comienzos de la década de los ochenta su accionar terrorista. El frente de la lucha legal, electoral, parlamentaria, municipal y en los medios de comunicación; el frente de la lucha de las masas populares organizadas y el frente de la lucha armada.

En los años setenta además, VR se integra al frente Unidad Democrática Popular (UDP) y publica el semanario Amauta, codirigido por Oscar Dancourt y Fernando Rospigliosi; después ante la inviabilidad de la lucha armada de SL, participan en las elecciones de la Asamblea Constituyente que redactará la Constitución de 1979, aunque VR luego la negó. Mientras, otros buscaron reciclarse en el régimen democrático, como el PCR de Manuel Dammert y la vertiente del MIR, base de operaciones de los futuros componentes de la denominada Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR): Carlos Tapia y Javier Ciurlizza, y del ex ministro de Justicia del Gobierno de transición de Paniagua, Diego García-Sayán.

La danza con lobos

En 1986, las páginas de la revista “Cambio”, vocero oficial del grupo terrorista MRTA, acoge la siguiente propuesta de Francisco Soberón a favor de un diálogo con los senderistas: “Hay violencia por parte de Sendero, pero se deben buscar los canales necesarios de diálogo para que haya la paz con justicia social que todos deseamos”.

Se trata del mismo Francisco Soberón de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) y que antes fuera miembro del comité central de Vanguardia Revolucionaria (VR), así como agitador de movimientos campesinos en la época de la reforma agraria del gobierno militar izquierdista del general Juan Velasco Alvarado en los años setenta, ubicándosele luego en la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados en el gobierno de Belaunde.

En realidad, desde 1983 el sociólogo Francisco Soberón empezó a trabajar con Aprodeh, junto a un equipo de su misma tendencia ideológica marxista, compuesto por Martha Giraldo, Fernando Rospigliosi (a quien conocía desde la universidad), Manuel Piqueras y Liliana Panizo.

A tal punto llega la confianza y empatía entre ellos, que incluso durante el gobierno de Toledo en el 2001, la Revista Ideele de la ONG Instituto de Defensa Legal (IDL) se preguntaba: ¿Pero por qué si está Diego García Sayán de ministro de Relaciones Exteriores y Fernando Rospigliosi en el Ministerio del Interior, deben haber organismos de derechos humanos?

Pero la mutación no se detuvo: en la temática de los derechos humanos del mismo modo aterrizaron otros neomarxistas como Sofía Macher Batanero (llegó a ser Directora de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos e integrante de la CVR) y su esposo Hans Landolt Pardo, ex integrante del Partido Comunista Revolucionario y actual conductor de un programa de entrevistas y reportajes en Televisión por Cable, financiado por la ONG IDL, donde él mismo es director.

Recapitulemos: a inicios de los ochenta, los camaradas de Vanguardia Revolucionaria (VR), del Partido Comunista Revolucionario (PCR) y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) ya no veían a Sendero Luminoso (SL) como el aliado del “campo popular”, sino que empezaban a tomar distancia, sobre todo cuando en la década crítica de los ochenta y principios de los noventa el violento accionar terrorista mediante coches-bomba, asesinatos selectivos de militares y civiles, destrucción de infraestructura y apagones, alcanzaron a varios dirigentes de la izquierda.

Pese a que muchos tomaron distancia de la crueldad criminal de SL dirigido por Abimael Guzmán, no lo enfrentaron como era debido y tuvieron un discurso ambiguo respecto al fenómeno terrorista, posiblemente debido a que les provocaba sentimientos encontrados, ya que SL, en parte llevaba a la práctica lo que ex camaradas como Diego García-Sayán y Carlos Tapia (ambos del MIR) o Ronald Gamarra, entre otros, habrían proclamado en los claustros universitarios y las movilizaciones callejeras.

ONGs: Caballo de Troya en el Poder Judicial

Mas bien estos dirigentes y militantes de izquierda afianzaron su visión y actitud negativa respecto a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, luego de haber sido cómodos y vacilantes espectadores de la batalla que se dio en el terreno de las armas entre el Estado peruano y las hordas senderistas.

Este es el momento del recodo y viraje estratégico. En efecto, un grupo se introducirá en el tema de los derechos humanos, con la misión de enfrentar a las Fuerzas Armadas en el nuevo escenario de conflicto (el terreno legal), para lo cual controlarán la Defensoría del Pueblo, en especial durante la precaria (no fue ratificado por el Congreso, ni renunció), pero extensa etapa de Walter Albán, también de procedencia marxista.