domingo, 2 de septiembre de 2012

Negacionismo, amnesia y cobardía


Sorprendente y decepcionante ha sido la reacción de un sector de la derecha frente a la propuesta del gobierno de una ley contra el negacionismo. Los hechos son muy concretos. Estamos frente a la reaparición del neo senderismo en agrupaciones como CONARE, MOVADEF, Vórtice y otros, que ya están adoctrinando a niños, adolescentes y jóvenes. Todos hemos visto a estos muchachos afirmando que jamás hubo terrorismo en el Perú y que Abimael Guzmán es un preso político. Estos son los hechos.

Ante tales hechos habría que hacer algo. ¿No? Pero parece que muchos opinan que no debemos hacer nada. Solo debatir y proclamar la verdad. Eso es lo que dicen algunos con grandes dosis de ingenuidad y, además, permítanme decirlo, ignorancia. Es obvio que quienes afirman tales cosas no conocen a la izquierda peruana y mucho menos a Sendero Luminoso. Nunca han estado en las aulas escuchando su discurso y no han visto los rostros de los jóvenes idiotizados por ese mensaje celestial.

Apostaría que quienes se oponen a la ley del negacionismo con sus proclamas idílicas a la libertad de expresión y sus melosos panegíricos en favor de la sacrosanta libertad de opinión nunca han escuchado cómo suena un coche bomba, nunca han vivido en apagones, nunca tuvieron que asistir al velorio de un amigo o pariente asesinado en manos de Sendero, nunca fueron bajados del bus por una cuadrilla de soldados con metralletas en ristre para ser requisados contra la pared, nunca tuvieron que sortear las calles para eludir las tranqueras, nunca pagaron cupos a Sendero en una carretera de la sierra para poder pasar, nunca fueron agredidos por la policía por sospechosos. Y por supuesto nunca interrumpieron un discurso senderista en Huamanga para gritarles "¡cobardes!". Pues quien escribe estas lineas sí tuvo que pasar por todo eso y mucho más.

Hoy tenemos ya a una nueva generación de jóvenes senderizados. Mis amigos poetas de la libertad de expresión seguramente pensarán que son pocos, que se les puede demostrar su error y rescatarlos. Cuánta ingenuidad. En primer lugar es imposibles cambiarles el chip. Esas mentes ya han sido ganadas por el senderismo. En segundo lugar, nunca desestimen el número del enemigo. Sendero Luminoso nunca pasó de dos mil alienados pero pusieron al Perú en jaque. El poderoso imperio incaico de 15 millones de habitantes fue doblegado por un puñado de 150 españoles. Así que no se rían de su número. Están creciendo.

¿Alguien puede controlar a los maestros del CONARE en las escuelas? ¿Alguien puede controlar a los docentes del MOVADEF en las universidades? ¿Alguien puede controlar a los caviares de la PUCP? ¿Con quién creen que van a debatir mis amigos defensores del derecho de opinión? ¿No saben que ellos son expertos en mentir, desinformar, tergiversar, engañar, engatuzar, adoctrinar y amenazar? 

Se me pone la piel de gallina cuando leo esas delirantes columnas en favor del derecho de opinión y otras cojudeces por el estilo, como si la ley del negacionismo tuviese algo que ver con eso. Ya existe una ley que penaliza la apología del terrorismo, una ley que es mucho más gaseosa y nunca nadie ha sido procesado con esa ley. ¿Por qué iba a serlo con una ley que es mucho más concisa y restringida? Francamente es tonto.

Ni siquiera han faltado los genios que, para variar, han apelado a la ya gastada teoría de la "cortina de humo". Deberían otorgarle directamente el premio del idiota de la semana al que viene con la idea de la cortina de humo. Eso es prácticamente una declaratoria pública de imbecilidad. Ninguna persona sensata creo podría haber esperado que tanta gente gastara tanto espacio en palabrería estúpida para oponerse a un simple articulito de tres lineas que pretende defender a la sociedad de los nuevos senderistas. 

Todo este lamentable espectáculo de quijotes de la libertad de opinión defendiendo finalmente a MOVADEF y CONARE me ha dado la pésima impresión de que al Perú le espera un nuevo baño de sangre en un futuro no muy lejano. Desgraciadamente la especie humana es así de estúpida y muere por sus propias ideas. Albert Camus decía que una buena razón para vivir es también una excelente razón para morir. Solo espero no estar ya en este mundo para ver el próximo senderismo. Se lo dejo a mis amigos defensores de la libertad de opinión. Que lo disfruten.


DB