domingo, 23 de septiembre de 2012

Los filósofos del marxismo


Siempre he dicho que no hace falta leer el mamotreto de la CVR para desestimarlo, pues basta con saber que sus redactores fueron tan marxistas como los senderistas. Si tienen dudas, leyendo sus capítulos principales se pueden confirmar estas sospechas. Lo que allí se hace es justificar el accionar senderista colocando como origen de toda violencia la pobreza y la miseria, se eleva la masacre de SL a la categoría de "acto político" llamando al fenómeno "conflicto armado interno" y al cobarde ataque de SL a la población civil "guerra popular contra el Estado". Esa es la miseria del informe de la CVR.

Cualquier peruano que deteste la ideología de la violencia debería rechazar ese informe. Causa indignación leer defensas a la CVR de gente que con toda seguridad no ha leído ese informe o no ha entendido ni jota porque carecen de formación política. En especial muchas columnas de la prensa diaria donde la mayoría solo busca ganar una imagen pública de corrección y bondad, junto con más seguidores en el Twitter.

Lo que sí merece un comentario es la columna del ex presidente de la CVR, el filósofo marxista y filocomunista Salomón Lerner Febres, escrita en defensa de su Obra Magna. Leer el pensamiento de este señor no deja duda alguna de que la CVR ha seguido exactamente el mismo derrotero mental de Sendero Luminoso. Dicho con palabras más o palabras menos, con mejor prosa o elegancia, es por poco el mismo pensamiento Gonzalo. ¿Pero qué más se puede esperar de dos filósofos que tienen a Marx como padre putativo mental? Ambos son filósofos del marxismo.

Salomón Lerner, increpa a sus críticos porque estamos acostumbrados a "cierta cultura autoritaria que se resiste a comprender las fallas de fondo de nuestra sociedad y prefiere la imposición prepotente de sus ideas antes que involucrarse en cualquier atisbo de reflexión crítica". Es lo que dicen todos los marxistas: el mundo tiene "fallas de fondo". Para todo marxista el mundo está mal, es injusto, desigual, etc. Los marxistas son los únicos que han descubierto las "fallas de fondo de nuestra sociedad". Y estas deben ser corregidas mediante su iluminada visión a través de la violencia, pues las injusticias derivan siempre en la revolución violenta de las clases oprimidas. No hay un marxista que no sienta simpatías por la violencia, pues según ellos no hay otra forma de llegar al poder monopolizado por una clase enemiga.

Sin embargo nuestro filósofo marxista y ex presidente de la CVR nos restriega la acusación infantil de que nosotros pretendemos imponer nuestras ideas por la fuerza. Me gustaría preguntarle: ¿No ha sido el marxismo el que ha apelado a la violencia y al genocidio para imponer sus ideas? ¿No lo hacen a diario en nuestro país? ¿Acaso no quieren imponernos el informe de la CVR como "la verdad"? Son los marxistas quienes quieren imponernos sus dogmas ideológicos disfrazados de "reflexión crítica". El mundo tiene problemas, es obvio; pero los problemas son parte consustancial de la realidad humana. La política sirve para resolverlos, para apoyar a la sociedad y para que esta pueda desenvolverse desarrollándose por su propia dinámica en libertad, y no por la dirección magistral de un líder iluminado, ni por la dirección sabia y suprema de un partido que posee la "verdad científica" y pretende reinventar el mundo a su manera.

Para un marxista los problemas son síntomas de que el mundo está mal diseñado, son pruebas de que hay "fallas de fondo". Por tal razón ellos no resuelven los problemas reales sino que van más allá, en busca de esas "fallas de fondo de nuestra sociedad" siguiendo el dogma creado por Marx. Pretenden un mundo perfecto donde los problemas dejarán de existir porque se resolverán esas "fallas de fondo". Se sienten iluminados y superiores, dueños de una "verdad científica". Nos dicen que nosotros no entendemos las "fallas de fondo de nuestra sociedad". Quieren inventar un nuevo mundo con una nueva sociedad y un nuevo hombre. Por eso siempre están repitiendo su cantaleta dogmática de las "transformaciones profundas de la sociedad". Esas que terminan siempre en abusos, masacres y genocidios. Ya las conocemos de sobra!

¿Cuál es la diferencia entre Salomón Lerner y Abimael Guzmán? Uno emplea dinamita para transformar el mundo injusto y el otro emplea discursos melosos para acusar al mundo injusto. Uno manda matar a los que no se ajustan a la nueva sociedad y el otro condena las muertes pero justifica el accionar porque hay "fallas de fondo en la sociedad", y porque la injusticia deriva en violencia. Eso es lo que se lee en el informe de la CVR. 

Pero no es todo lo que nos dice Salomón Lerner. Con su carita de buen niño, nos ilumina aun más con su pensamiento marxista. Nos acusa porque estamos "acostumbrados a imaginarse un país con dueños, y habituados a pensar en sí mismos como los guardianes de ese orden, para ellos incuestionado e incuestionable". No es así como nos imaginamos el mundo. De hecho es así como lo vemos, porque el mundo es así. En este mundo hay dueños. A los marxistas no les gusta, pero ese es su problema mental. En este mundo cada quien es dueño de su vida y de sus propiedades, producto de su trabajo. Quisiéramos que todos sean dueños y propietarios. Para eso queremos que haya más trabajo en todas sus formas, y fomentamos el emprendimiento y la educación, pero no en profesiones parásitas que solo sirven para generar panfletarios sociales.

Los marxistas, como Salomón Lerner, sus muchachos de la CVR y los senderistas creen que este mundo está mal porque tiene un cierto orden que a ellos no les gusta, viven convencidos de que una inteligencia maligna creó este "orden" para beneficio de unos y perjuicio de otros, y detestan el mundo porque tiene "dueños". Ellos quisieran un mundo sin propiedad privada, una sociedad de borregos idénticos alimentados por la mano justa de un líder divinizado. Puede ser Abimael Guzmán, Kim Il Sung, Fidel Castro o el mismo Salomón Lerner. Esa es la nueva sociedad y el nuevo orden al que aspiran los marxistas.

Pero Salomón Lerner va más allá en su cerrada defensa del mamarracho de la CVR, se toma la libertad de mentir al afirmar que quienes rechazamos el informe de la CVR hemos "hallado en la reflexión crítica que proviene de la memoria una suerte de amenaza no sólo a sus intereses concretos –entre los que se incluye la defensa de la impunidad—sino a su propia visión del mundo: un mundo jerárquico, excluyente, que no admite más movilidad que la que nace de la acumulación de riquezas, indiferentes a veces a la ilicitud o megacorrupción que, en ocasiones está en el origen de tal prosperidad.".

O sea que quienes criticamos ese panfleto amañado y mal redactado de la CVR queremos "la impunidad". ¿Cuál impunidad? Seguramente don Salomón se refiere a la misión realizada por los comunistas de la CVR: inculpar a los militares. Sabe muy bien que ese ha sido su principal trabajo. La CVR elude la responsabilidad de Sendero Luminoso, desvirtúa el accionar contraterrorista de Alberto Fujimori y condena a las FFAA. Han creado el ambiente propicio para reconciliarnos con los terroristas, con la izquierda en general, y condenar a Alberto Fujimori y a las FFAA. ¿O no? Por eso don Salomón nos culpa de querer "la impunidad", porque en el fondo lo que más le preocupa es que hagamos una verdadera reflexión de la violencia para señalar a sus verdaderos responsables: la izquierda marxista. Nosotros no buscamos ninguna impunidad. Lo que rechazamos es que la izquierda marxista que tanto daño hizo al país nos engañe y nos venda gato por liebre con ese informe. Es todo.

Lo demás en ese artículo es una muestra del pensamiento paraplégico y delirante de un marxista. No admiten que en el mundo hay jerarquías simplemente porque el mundo es así. Tan dogmáticos son que siguen aferrados a su fantasía de que todo el mundo está mal y, por tanto, todo lo que ven en él es malo. Viven convencidos de que el mundo obedece a un diseño diabólico e "injusto". Se sienten dioses capaces de diseñar un nuevo mundo mejor, un paraíso terrenal donde todo es igualdad. Ciegos por su dogma, son incapaces de advertir que en este mundo existen jerarquías en toda la naturaleza. Es parte de la organización de la materia y de la sociedad humana; y hasta de la mayoría de sociedades animales. En el mundo social humano las jerarquías empiezan en la familia. Pero para un típico marxista delirante todo eso está mal. Ellos aspiran a un mundo homogéneo. Nos dice don Salomón que la riqueza surge de la acumulación que tiene su base en las acciones ilícitas y en la megacorrupción. Ni más ni menos. Esa es pues la miseria mental del marxismo. Es fácil comprender de dónde sale la violencia: de una mente perturbada por un dogma pervertido.

Pero dice más aún este filósofo marxista en defensa de su CVR. Apelando a la ya conocida verborragia sensiblera y melodramática de la caviarada, Salomón Lerner afirma que nuestra crítica a las "reparaciones" se debe a que creemos que no le debemos nada a seres que siempre hemos visto como menos valiosos. Patrañas. Miente este señor. Las críticas se refieren a las reparaciones que se les ha dado alegremente a terroristas y a los familiares de terroristas, tal como ha sido demostrado más de una vez. Hay una crítica mayor que está dirigida a esa pasión irresponsable de la caviarada de usar el erario público con fines benéficos para el lucimiento de sus perfiles. Pero de allí a soltar toda la sarta de disparates que este filocomunista caviar PUCP escribe hay una gran distancia. 

Sin duda falta mucho para que seamos una sociedad democrática, pero no se trata de distancia ni tiempo sino de la persistencia en el mundo de estos delirantes del marxismo, quienes antes de aprender cómo es realmente el mundo no hacen más que memorizar su dogma de fe para pretender transformar la realidad según sus delirios. Mientras exista un lunático del marxismo, ya sea senderista o caviar, criticando el mundo y juzgando que todo en él está mal en su esencia, en su estructura social y en su diseño económico porque hay "fallas de fondo", nadie podrá vivir en paz. Todos estamos en peligro de ser degollados por defender un mundo libre, pues somos parte de un sistema nefasto que debe ser purificado con una nueva sociedad y un nuevo hombre.