martes, 4 de septiembre de 2012

El desparpajo de Santos


Como ya lo habíamos advertido, la campaña antiminera emprendida por la izquierda más radical del Perú se ha convertido en un verdadero concurso de dementes. La competencia consiste en averiguar quién puede ser más radical, más extremista, mas atrevido, más exigente y más antiminero. En esa carrera de dementes se hallan en primera fila Gregorio Santos y el ex cura Marco Arana, ambos con manifiestas pretensiones electorales y presidenciales. O sea, están en plena campaña, tratando de liderar a los descontentos de siempre, a los renegados, a los resentidos sociales, a los delirantes que culpan al neoliberalismo de todo, a los alienados que aun sueñan con el socialismo y a toda clase de escoria política que usualmente pasan a conforman el conglomerado electoral de la izquierda en este país. 

En segunda fila vienen los adefesios semihumanos de Idelso Hernández y Wilfredo Saavedra, y luego más atrás hay todavía una larga fila de extremistas de la izquierda más cavernaria gritando no solo "Conga no va" sino incluso exigiendo ya la expulsión de la minería de Cajamarca. Siempre con el pretexto de la defensa del agua y del medioambiente, de lo cual no saben y nunca han sabido nada. Pero eso es apenas el comienzo. Por ahora ese gusano petulante que es Gregorio Santos ha parado de exigir la salida de Ollanta Humala de la presidencia, pero está clarito que esa es su verdadera intención. Su propuesta es desestabilizar al régimen y hacerlo caer. Es un comunista. Qué más se puede esperar de esta lacra política. Todo lo que tienen en la mente es caos social y subversión.

Por otro lado, el espectáculo que viene dando el gobierno frente al problema de Cajamarca y su plaga de ratas antimineras, no puede ser más patético. Prácticamente no ha hecho nada. Ollanta Humala ha quedado como un verdadero incapaz, confundido y desorientado. ¿Dónde están los columnistas mediáticos que aullaban y clamaban por la salida de Valdés, asegurando que esa era la única fórmula para el diálogo? Estos también han quedado como unos tontos inocentes. Tan solo le hicieron el juego al intransigente de Gregorio Santos. Parece que acá hay gente que frisa la tercera edad y todavía no sabe que con la izquierda radical es imposible el diálogo. Ellos solo saben imponer sus consignas por la fuerza.

Lo único que ha hecho Ollanta Humala es retroceder y retroceder. Incluso cayendo en el disparate de someter a peritaje un EIA aprobado ya por el Estado peruano. Un completo ridículo. ¿Y para qué? Para lo mismo: los radicales no aceptaron sus conclusiones luego de exigirlo. Es que así son estos desquiciados. Hoy Ollanta Humala está acorralado como un pericote asustado, mientras que Gregorio Santos y toda su plaga de dementes radicales antimineros se han engrandecido. Hoy están en posición de exigir más. Y lo están haciendo. No van a parar.

Supongo que a estas alturas ya no quedará nadie creyendo que es posible dialogar con Gregorio Santos. Lo dijimos desde el principio del conflicto. ¡Con los radicales no se dialoga! Pero siempre están los tontos útiles de la izquierda y del terrorismo apelando a la ley, las buenas costumbres, el diálogo, los principios, los derechos, etc. Yo diría que son verdaderos idiotas, pues no se dan cuenta que ante la irracionalidad de la izquierda radical antiminera no cabe oponer ningún tipo de racionalidad. Pero por desgracia tenemos también una plaga de periodistas amantes de las poses correctas y siguen con la tonterías del diálogo.

Lo que debe hacer el gobierno es expulsar a Santos del poder de Cajamarca, echarlo como una cucaracha para que él y los radicales escarmienten, debería meterlo preso a él y a todos sus secuaces e imponer el orden antes de que el cáncer de la subversión radical de la izquierda se extienda por todo el país. La cosa se está poniendo realmente peligrosa porque el radicalismo crece y la inacción del gobierno es la misma. Santos está en campaña y su tarea es incendiar la pradera. Conste que lo advertimos. Luego no lloren por la democracia derramada.


DB