martes, 11 de septiembre de 2012

Caviares y hueveras en salmuera


Sorprendente reacción de toda la caviarada académica y sus primos las hueveras en los medios. Han sacado a declarar a toda su artillería pesada, desde el mismísimo Salomón Lerner hasta el cura rojo ultra figureti y obispo de Chimbote Luis Bambarén. Desde el gobierno han saltado en defensa de la CVR el mismo presidente de la PCM hasta la miniministra Ana Jara. Además habló el Fiscal de la Nación y seguramente también el infaltable Defensor del Pueblo, aunque no lo he leído. En los medios no han faltado las columnas que elogian a la CVR, como la inocente Milagros Leiva, dulce paloma de la paz que rechaza las infamias en contra de la CVR porque ella vio como lloraban las víctimas en el circo, digo, en las audiencias de la CVR.

O sea que la cosa ha sido como un terremoto grado 7 por lo menos. La han sentido cerca. Pero la lucha seguirá. Tarde o temprano todo este estiercolero caviar que hoy ha copado los cargos públicos tendrá que irse. No hay mal que dure cien años. Tarde o temprano ese informe tendrá que ser corregido en lo que debe ser corregido. No ciertamente en la narración de los hechos de violencia, que constituyen el 80% del informe. Eso podría quedar tal cual está. El meollo del asunto está en ese 20% restante. Y si hasta los cándidos defensores del informe de la CVR admiten que pudo tener fallas, que todo es perfectible y que se puede discutir, entonces ¿cuál es el problema? 

Hay que poner las cosas en claro. Acá no se trata de atacar por atacar a la CVR. Tenemos razones para desacreditar su calidad por el solo hecho de que la gran mayoría de sus miembros eran personas comprometidas ideológicamente con la izquierda. Eso lo reconocen ellos mismos. Por ejemplo Carlos Tapia lo ha reconocido. Y ha reconocido además que tal situación inclina el juicio hacia el lado izquierdo, como es obvio hasta para un ciego. ¿Entonces cuál es el problema de revisar el informe en busca de un mejor equilibrio de visiones? Mejor dicho: en busca de la verdad.

Nuestra principal oposición se centra en la famosa "explicación" de las causas de la violencia. El resto, si quieren, no nos interesa. Lo pueden dejar igual. El meollo del asunto es la explicación, pues para eso es que inventaron esa comisión y tal fue su verdadera y última misión: explicar las causas de la violencia. Y eso es lo que no han hecho bien. Es lo que hay que corregir. La CVR no fue creada para montar un circo de testificaciones ni para emprender el macabro espectáculo de fosas abiertas. 

Muchos cándidos y estúpidos articulistas se meten en un lío que desconocen. Esta es una discusión intelectual y, si se quiere, sociológica, antropológica, histórica y política acerca de las causas de la violencia que azotó el país durante más de diez años. Es, en suma, una discusión ideológica. Los que no saben una jota del tema deberían guardar sus columnas para hablar de Mistura o de los vestidos de Nadine, pero no vengan a estigmatizar a los que pedimos revisión del informe de la CVR.

Por último, les digo a todos los que defienden a la CVR, desde Salomón Lerner hasta Milagros Leiva: SI, HEMOS LEIDO EL INFORME! Así que ya paren con esa patética expresión "¿Lo han leído?".


DB