sábado, 18 de agosto de 2012

Assange moviliza a medio mundo


El caso de Julián Assange está en las portadas y es comentario obligado de todas las columnas políticas de hoy. Miles de personas se han movilizado para apoyar a Julián Assange, elevado hoy a los altares por la siempre confusa izquierda latinoamericana, y convertido ya en símbolo de la libertad de expresión. Una libertad en la que ningún izquierdista cree realmente, hay que decirlo. Y podemos dar innumerables ejemplos que prueban esta afirmación, empezando por el mismo gobierno de Rafael Correa, que hoy pretende ser un líder de la libertad de expresión cuando se ha pasado los últimos años enfrentado a la prensa.

El caso Assange nos muestra todos los ribetes del comportamiento típico de la izquierda, empezando por su tradicional hipocresía y doble moral pretendiendo defender derechos que no reconoce. Para la izquierda la prensa es parte del sistema decadente que debe ser combatido y derribado. 

Precisamente el apoyo que la izquierda le dispensa a Assange es debido a que los Wikyleaks publicaron documentos secretos de la diplomacia norteamericana. Ese solo detalle basta para que la izquierda más delirante de Iberoamérica (porque hay que incluir a España) convierta a Assange en un combatiente por la libertad, pues se ha enfrentado al poderoso imperio. Esta es una frase que puede salir de la boca de cualquier demente de izquierda, empezando por Hugo Chávez y acabando con el ex juez Garzón.

Pero la situación real es siempre muy distinta a como lo ven los dementes de izquierda. Julián Assange es cómplice y miembro de una red mundial delictiva que juega de pared con el terrorismo. Su "misión" en el mundo es dañar a los EEUU no mediante bombas en embajadas norteamericanas o aviones secuestrados que son estrellados en edificios de Nueva York, sino de una manera más sutil pero no menos peligrosa. Es mediante el robo de documentos oficiales secretos y su divulgación. Algo que a cualquier demente de izquierda le debe parecer una gran hazaña en la guerra contra el imperio. Y de hecho lo consideran así.

Pero al margen de los delirios de izquierda, lo que hacen estos sujetos al rededor de Wikyleaks es simple y llanamente un delito. Todo robo es un delito. Pero en este caso es más grave porque se encuadra dentro de una estrategia mundial montada por los dementes de izquierda de todas las especies y denominaciones. No podemos ignorar el hecho de que hay en este mundo varias sectas de iluminados que tienen a los EEUU como el demonio al que deben combatir. Por esta simple razón EEUU ya no se toma a la broma a ninguno de estos delirantes. Están dispuestos a combatirlos dentro y fuera de su territorio. 

Julián Assange es pues uno de estos afectados mentales que cree que atacar a los EEUU es una misión divina. Así lo creen también otros transtornados como Hugo Chávez y Evo Morales. Si bien Rafael Correa no llega a los niveles de delirio de estos líderes de la neo izquierda latinoamericana, si conserva sus malos modales contra todo el que no le cae bien, y para aprovechar cualquier coyuntura política que pueda favorecerlo, aun cuando exponga a su país a peligros. Ya sabemos que eso a los dementes de izquierda les tiene siempre sin cuidado. 

Hoy Rafael Correa está buscando afanosamente el apoyo de sus amigos del ALBA y de la UNASUR, ya que como todo buen izquierdista, cree que mediante una movilización de masas puede detener la justicia, burlar la ley y salirse con la suya. Eso funciona en los países bananeros de Sudamérica pero no creo que funcione con países del primer mundo como Suecia, Gran Bretaña y EEUU. Parece que tenemos función para rato. Por lo menos, Julián Assange tendrá que conformarse por mucho tiempo con la cama que le han armado en un rincón de la estrecha embajada ecuatoriana en Londres.